Cuando una disfunción lleva a otra…en tu pareja

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Cuando una disfunción lleva a otra…en tu pareja

Cuando una disfunción lleva a otra…en tu pareja

Abril 01, 2013

Cuando una disfunción lleva a otra…No es nada raro que los dos miembros de la pareja tengan dificultades sexuales a la vez. En ocasiones, ya las tenían antes de conocerse y no han logrado superarlas hasta ahora. Pero es mucho más frecuente que uno desarrolle disfunciones sexuales a raíz de que la dificultad del otro haga más complejos los encuentros.

 

“Me ha dejado de apetecer el sexo”

 

Es una frase habitual, muchas veces llena de culpa, que la pareja de la persona que acude inicialmente a consulta me dice en la sesión que solemos tener juntos. “Pues sí, normal”, suele ser mi respuesta. Y sí, es que lo es.

 

Cuando la dificultad sexual de tu pareja, sea la que sea, acaba haciendo que la relación se convierta en un momento tenso, triste, previo a discusiones o a silencios, cuando no se logran objetivos y se llega a frustraciones…lo más normal es que, con el tiempo, el sexo deje de apetecer. ¡A ambos!

 

Generalmente no es necesario tratar esa libido disminuída, porque cuando mejora la disfunción del otro, que además trabajamos dinámicas de pareja, también aumenta el deseo de ambos.

 

“Yo ya no disfruto”

 

Sobre todo esto lo escucho de hombres cuya pareja mujer sufre de vaginismo o dispareunia (dificultad o imposibilidad de llevar a cabo la penetración sin dolor). Una respuesta totalmente normal, percibir que el intento de penetrar estresa, molesta y hasta daña a tu pareja es muy desagradable y es muy difícil disfrutar, aunque sea de otras practicas, siempre con ese temor a hacer daño.

 

En este caso, a veces hay que trabajar de forma individual ese trauma, ese miedo a hacer daño y esa culpa que les persigue.

 

También es frecuente en las parejas de hombres con eyaculación rápida, por la razón que hemos comentado antes de que al final la relación se convierte en un evento estresante pero también por la fugacidad del encuentro, que se traduce en pocos minutos en los que no da tiempo a disfrutar.

 

En este último caso, se trabaja también dinámicas de pareja para equilibrar los tiempos y asegurar el disfrute de ambos, así que se resuelve en el mismo proceso.

 

“Me cuesta mantener la erección”

 

También especialmente frecuente en hombres pareja de mujeres que sufren dolor en la penetración. Tantos encuentros más pendiente de los gestos de ella que de los estímulos eróticos, es perfectamente comprensible que le cueste excitarse.

 

En general, tampoco es raro cuando has mantenido en el tiempo cualquier tipo de disfunción y el sexo ya no es lo satisfactorio que debiera.

 

En las últimas fases del proceso terapéutico, a veces aparecen dificultades para lograr una erección en su pareja. Ya está todo bien, ya pueden disfrutar del sexo y a veces eso representa una gran presión para el hombre “ahora no falles tú, eh?”. Dicho y hecho.

 

Cuando una disfunción lleva a otra…Una vez la persona asume que son respuestas normales, que no ocurre nada y debe darle la menor importancia posible, no suele dar problema. Si cuesta quitarle hierro y la disfunción eréctil persiste se utilizarían estrategias terapéuticas más concretas.

 

Marta Ibáñez Sainz-Pardo