La brecha orgásmica: qué es y por qué decirle adiós

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La brecha orgásmica: qué es y por qué decirle adiós

La brecha orgásmica: qué es y por qué decirle adiós

Agosto 01, 2015

La brecha orgásmica existe y así es como debemos combatirla.

 

Somos testigos de ello a diario, los estudios no hacen más que corroborarlo y tiene un nombre atribuido: la brecha orgásmica (the orgasm gap en inglés). Pero, ¿entiendes exactamente lo qué es? En palabras de la sexóloga Ana García consiste en "la diferencia que hay entre hombres y mujeres en el número de orgasmos en relaciones heterosexuales, siendo el de los hombres mucho mayor que el de las mujeres". Ni más ni menos.

 

De unos años a esta parte son más los trabajos de investigación los que se preocupan por dar estadísticas de una realidad que siempre ha estado ahí, pero es ahora cuando las mujeres empiezan a reivindicar alto y claro por el derecho al orgasmo femenino. En agosto de 2017, la marca de preservativos Durex realizó un estudio sobre la relaciones sexuales del que resultó que "el 75% de las mujeres encuestadas de los Países Bajos y Bélgica no tienen un orgasmo durante el sexo, mientras que solo el 28% de los hombres dicen que no siempre alcanzan el clímax". Es decir tres de cada cuatro mujeres belgas y holandesas no tuvieron un orgasmo durante sus relaciones en pareja.

 

Otro estudio publicado en enero de 2018 en Archives of Sexual Behavior y realizado a más de 50.000 adultos en EEUU indica que "los hombres heterosexuales son más propensos a afirmar que usualmente siempre tienen orgasmos en sus relaciones sexuales (un 95%), seguido de los hombres homosexuales (89%), hombres bisexuales (88%), mujeres bisexuales (66%) y por último mujeres heterosexuales (65%)".

 

Y dejando en un segundo plano los estudios, es suficiente con hablar con el sector femenino que tenemos a nuestro alrededor o basarnos en nuestra propia experiencia para ser conscientes de que la brecha orgásmica es una realidad más que palpable y evidente en nuestra sociedad. Para desengranar las causas hay que echar la vista hacia atrás y analizar los pasos que hemos seguido en esta sociedad patriarcal y machista hasta llegar a la actualidad. Pero que no cunda el pánico, ha llegado el momento de reivindicar el orgasmo femenino y de conseguir que tanto hombres como mujeres alcancen por igual el clímax más absoluto en todas las relaciones sexuales. Ya sabes que en la igualdad está la clave.

 

EL PROBLEMA DE FINGIR ORGASMOS:

 

Así no ayudamos. En uno de los capítulos del libro Morder la Manzana de la escritora, feminista y directora Leticia Dolera titulado 'Que levante la mano quien no haya fingido al menos un orgasmo', se trata el tema de que las mujeres hemos fingido orgasmos para tener a nuestras parejas satisfechas cuando somos nosotras las que nos hemos quedado sin obtener el mismo placer que el hombre. Y según las líneas de ese capítulo, fingimos orgasmos para no herir el ego de la otra persona, también para proyectar una imagen de nosotras mismas como personas que disfrutamos que está relacionado con la seguridad hacia nosotras mismas y hacia nuestra pareja.

 

"Es un círculo vicioso, tú te quedas sin orgasmo a costa de reafirmar su autoestima. Y luego que te mire con esa sensación de seguridad que le ha dado tu orgasmo falso es lo que alimenta la tuya propia", sentencia Leticia Dolera con su grupo de amigas. A lo que una de ellas responde: "Acabo de decidir que no voy a fingir nunca más". Y todas nosotras deberíamos tomarle la palabra a partir de ahora en todas las relaciones sexuales que mantengamos ya sea en pareja o como una persona que acabemos de conocer. Esa falta de conocimiento de los hombres en parte es 'responsabilidad' de las mujeres por haber fingido durante siglos, de anteponer el placer de los hombres al nuestro y de no explicar con palabras o gestos lo que de verdad nos gusta. Pero no estamos hablando de culpa porque todo radica en la educación recibida desde pequeñas.

 

"Hay mujeres que desisten de su placer porque nunca o casi nunca lo han tenido, y lo que quieren es que su pareja esté satisfecha (por miedo al abandono, por insistencia o por complacer) y dejan de luchar por su propia satisfacción", indica la sexóloga Ana García. Y esto debe empezar a cambiar por parte de las mujeres, porque mintiendo solo alimentamos a la sociedad de patriarcado en la que vivimos.

 

EL COITOCENTRISMO Y FALOCENTRISMO

 

Otro de los capítulos que tampoco debes pasar por alto del libro Morder la manzanaes el de 'Coitocentrismo o la sexualidad al servicio de un falo'. En palabras de Leticia Dolera "el coitocentrismo consiste en entender el acto sexual como un encuentro físico cuyo objetivo principal es el coito y el orgasmo a través de él". Y esto deriva en la sociedad falocentrista, es decir que todo deba girar en torno al pene a la hora de mantener relaciones sexuales. Porque sí, el patriarcado también domina en el sexo. "Además poner el foco en el coito limita mucho el acto sexual, dejando en un segundo plano los juegos, los roces, la masturbación o el sexo oral. Y convierte al hombre en su protagonista", añade Leticia Dolera.

 

"Lo impuesto por la sociedad, y el desconocimiento debido a una inexistente educación sexual, ha provocado que tanto las mujeres como los hombres, difícilmente contemplen las relaciones sexuales sin penetración", comenta Ana García. "El papel que se le ha otorgado en la ciencia al orgasmo femenino, siendo olvidado hasta prácticamente este siglo. Mientras que los estudios sobre el orgasmo masculino empezaron en 1930. Esto acarrea muchas consecuencias, ya que el desconocimiento significa falta de interés y de importancia. Por lo que el placer del hombre tiene importancia, y el de la mujer no. De ahí que, a lo largo de la historia, cuando el hombre ha tenido relaciones sexuales, su objetivo ha sido la penetración y la eyaculación obviando el placer de la mujer", continúa. 

 

Y el machismo actual de la sociedad también se ve reflejado a la hora de practicar sexo. Si se trata de relación íntima con una pareja estable, la mayoría de hombres desean el placer también de la chica pero si por el contrario se trata de algo esporádico predominará la búsqueda del orgasmo por parte del hombre en ellos mismos, dejando insatisfechas a sus compañeras. Y si ponen empeño en que ellas consigan llegar al clímax estará relacionado en su propio ego y en 'dar la talla' más que desear con sinceridad y naturalidad la igualdad sexual entre ambos. He aquí el PATRIARCADO.

 

EN LA EDUCACIÓN ESTÁ LA CLAVE

 

La sociedad en la que vivimos, la cultura y el entorno, son clave a la hora de entender dicha desigualdad. Pero si no cambiamos los valores, creencias y educación en torno al sexo desde pequeños, la brecha orgásmica seguirá estando ahí. "No solo hay que cambiar conceptos sexuales en el hombre, como el coitocentrismo, la seducción, o los juegos eróticos, también ha que darle el sitio que merece al placer de la mujer y a su satisfacción", comenta Ana García.

 

Para la sexóloga Ana García que no existe una asignatura de educación sexual, ya de por sí es algo erróneo. Porque si no se tiene conocimientos propios, tampoco podremos centrarnos en los derechos, en el placer, la comunicación o igualdad en cualquier relación entre dos personas, no solo en pareja y sexualmente, también a la hora de relacionarse en cualquier ámbito de la vida.

 

Y si el único referente que tenemos es el porno, apaga y vámonos. Vídeos que solo se centran en el placer del hombre y que acaban con la eyaculación de este. Desde siempre al género masculino se le ha educado para su único disfrute y la mujer ha quedado en un segundo plano, cosificada sexualmente, eso sí.

 

Ha llegado el momento de empezar a cambiar la situación, por lo que estas son lasclaves que debes tener en cuenta:

 

- Debemos conocer nuestro cuerpo y enseñar a los hombres lo que nos gusta y lo que no. "El hecho de que la masturbación femenina sea un tabú, conlleva lo prohibido, por lo que muchas mujeres no se han atrevido a masturbarse nunca. Romper con el tabú de la masturbación femenina y normalizarlo, es el primer paso para que una mujer no se sienta mal a la hora de conocer su cuerpo. Es básico conocerse a uno mismo, para que en una relación sexual se pueda guiar a la otra persona", cuenta Ana García.

 

- Pepa Marcos en uno de sus últimos post de Amor en tiempos de Tinder contaba la experiencia de una joven usuaria que no alcanzaba el orgasmo con su pareja: "El sexo está para que los dos lo paséis bien, os deis placer, intercambiéis afecto, para aprender uno del otro... No malgastes tu tiempo esperando un milagro: HABLA", le recomendaba.

 

- Reclama tus derechos para obtener placer en la cama. "Los hombres deberían de empatizar y ellas a reclamar. La comunicación es fundamental en una relación de pareja, y por lo tanto también en la cama. Ambas personas quieren pasárselo bien, disfrutar y conectar, para ello hay que saber donde está tu placer, y transmitírselo a la persona que tienes delante", indica Ana García.

 

- BASTA YA de fingir. Nada de ponerte en plan escena de la cafetería en Cuando Harry encontró a Sally.

 

- Busca orientación, terapia de pareja o ayuda profesional para ser sincera con tu pareja y hacer que vuestras relaciones sexuales sean plenamente satisfactorias por ambas partes.

 

Es hora de decirle adiós a la brecha orgásmica y hoy más que nunca debemos reivindicar el placer igualitario entre ambos sexos tanto en la cama como fuera de ella. Empecemos.

 

Por Silvia Ruiz de la Prada